SUDAFRICA 2010 :: Día 22 / 23 / La Roja o la Naranja

España versus Holanda. Villa versus Sneijder. Adidas versus Nike. La Reina Sofía versus la Reina Beatriz. Letizia versus Máxima. El Barça versus el Ajax. Ibiza versus Amsterdam. Rebeca Linares versus Bobbi Eden. El duelo está planteado, sin margen para las dudas, de que después de años, han llegado a la final no solo los que mejor jugaron, sino los que lo han hecho con más belleza.

El choque propone la gloria para dos selecciones que históricamente han degustado la amargura en sus más discímiles formatos. Aunque en ello sea menester destacar la experiencia en finales que logró Holanda en los setenta, lo que la ubica en un grado de estima superior al que infunde España, célebre por no poder pasar jamás de los cuartos de final en la historia de los Mundiales.

Holanda es fiel a una raíz, pero abandonó los hábitos insanos de la camarilla y de la mascada de vidrio. Hace dos años que no pierde contra nadie, tiene una defensa dura y experimentada, y un ataque tumultuoso, en donde Kuyt reparte las cartas, Sneijder hace primera y Robben saca siempre el ancho (?)

Y el equipo que dirige Del Bosque es la novia de todos los enamorados del fútbol. Porque toca y toca y toca y rota y toca y avanza y se ensancha y toca y rota y cambia de frente y toca y vuelve y toca y toca en profundidad y toca atrás y adentro. O afuera (?) Pero siempre, siempre, se adueña de los partidos. Por momentos logra desplegar ese manto de totalidad que alcanzó el Barcelona de Guardiola, que juega de tal modo que abruma al rival, hasta reducirlo a su mínima expresión posible. Esto no es caprichoso si uno repasa las formación titular habitual, en donde destaca el mediocampo culé reforzado por Xabi Alonso y Ramos, con Iker Casillas al arco y el lujo de Reina y Valdez en el banco. Lo único que haría que España juegue mejor sería Messi.

En el zaguán de la gloria se quedaron Alemania y Uruguay, sin defraudar en lo más mínimo. Los primeros frenaron su racha demoledora simplemente (aunque no sea nada simple) porque España no lo dejó jugar. El equipo de Low fue invitado a presenciar cómo España hace fútbol, pero casi sin chances de decir ni mú.  Y Uruguay dejó todo lo que tenía en el morral, y por muy poquito no logró el agónico empate, en donde solo pudos ser derrotado con el mejor gol del mundial, otro que pasó entre 70 pares de piernas y un tercero que se sacó un 10 en el final de Teoría del Cabezazo.

Consagración al fin para Forlán, el futbolista uruguayo más grande de la modernidad, digno vecino del trono de Obdulio Varela, por carisma, arenga y calidad. Ni que hablar de Carles Puyol, cuya foto ilustrará el término “cojones” en la edición 2010 2011 del Diciconario de la RAE. Y por último, loas por siempre a Florentino Pérez por haber hecho salir por la puerta de atrás, ni bien asumió la presidencia del Real Madrid, a Robben y a Sneijder. Ese gesto magnánimo fue el guiño que permitió que Inter (donde juega Sneijder) llegue a la final de la Champions contra el Bayern de Munich (el equipo de Robben), y que ambos hagan soñar con la consagración no solo a los holandeses, sino a todos los calvos del mundo.

 

España 1 (Puyol) – Alemania 0

. . . .

Holanda 3 (Van Bornckhorst – Sneijder – Robben) – Uruguay 2 (Forlán – Pereyra)

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