CLAUDIA PIÑEIRO :: Sobre viudas y huérfanas

Su perfil es desafiante: mujer formada en ciencias económicas, escribe policiales, sus historias llegan al cine, gana premios en cadena y es un éxito en ventas. Y aunque en el caprichoso mundillo literario con la mitad de lo antedicho es suficiente para el escarnio, Claudia Piñeiro se ríe, y se sube a una charla a todo ritmo, de donde no escapan la Feria de Frankfurt, ni los años de tallerista fogonera.


Entrevista y textos: Marcelo León
Fotos: Mariana Pantotis
Producción: Soledad Arréguez Manozzo, Paula Cohen Noguerol.

. . . .

El primer vínculo que surge es la vecindad. Aunque hace un tiempo ya de su mudanza, cuando se menciona a Claudia Piñeiro siempre surge la acotación “es del sur”. También surge, claro, su galardonada Las viudas de los jueves, pero la alusión al barrio (en este caso Burzaco) la hace más nuestra para aquellos voraces localistas que siempre dan plus a aquel a quien conocen desde que eran así de chiquitos. “Siempre aparecen personajes que tienen que ver con personas que he conocido, lugares, anécdotas de la infancia, sin que la gente a veces lo pueda decodificar. A veces ni yo puede hacerlo, porque simplemente aparecen. Yo viví muchos años en la zona hasta que me fui a vivir sola a los 26 años, pero mis amigos siguen viviendo por acá y están siempre presentes.

¿Cómo fue tu desembarco en la literatura?
Yo escribí siempre. Lo que no me había dado cuenta mientras era chica era que yo podía buscar una carrera afín a la escritura. En mi familia no había artistas, ni escritores, y, al momento de elegir una carrera, elegí Economía. Igual yo seguía escribiendo pero no pensé que se podían juntar las dos cosas. Nadie me lo hizo ver. Tampoco sé si estudiar Letras te ayuda a escribir, creo que la carrera está más orientada a formar críticos que escritores, aunque sí es un gran motor de lectura. La verdad es que yo quería estudiar sociología y el año en que tenía que entrar a la facultad se cerró la carrera, era la época de la dictadura militar. Entonces me volqué a una de esas carreras típicas y posibles que uno podía estudiar.

¿Podés identificar etapas en tu modo de escribir?
Hasta la adolescencia era escritura por escritura, nada más. A los veintipico empecé a buscar escritores con los cuales trabajar. El primer taller que hice fue con Enrique Medina, el autor de “Las Tumbas”, y a partir de ahí siempre traté de perfeccionar la escritura, de que me orienten y me corrijan.

¿Cómo era tu predisposición antes las correcciones de profesores y compañeros?
Caían como bombas… (risas) Lo que uno va aprendiendo con el ejercicio de los talleres es a no tratar de defender nada. Uno tiene es lo que está escrito, más allá de lo que el otro interprete. A veces te dicen cosas que te sirven y otras que considerás que no. Pero lo que hay que tratar de hacer es escuchar y anotar todo, con tranquilidad. Después uno verá qué toma o deja. Pero al principio, cuando uno no tiene la experiencia de la escucha o de la crítica, afecta mucho.

¿Durante cuánto tiempo has concurrido a talleres?
En el que más tiempo estuve fue en el de Guillermo Saccomano, debo haber estado cerca de siete años. Tengo muy buena relación con él y con mis amigos del taller. Nos seguimos mostrando cosas y leyendo.

¿Te sigue ocurriendo que las devoluciones de los lectores te llevan a lugares que no tenías previstos?
Sí. A veces hay cosas que te dicen que son lugares comunes o frases cariñosas que quedan ahí. Pero otras veces me dicen cosas que me sirven mucho.

¿Qué momentos te marcaron y te permitieron vislumbrar un camino en la escritura?
Yo trabajaba como contadora y estaba harta. Estaba camino a San Pablo a hacer un trabajo y vi en Ámbito Financiero un recuadro que decía “Editorial Tusquets. Concurso de Novelas”. Entonces pensé: “basta, vuelvo a Buenos Aires, me pido licencia, escribo una novela para este concurso y veo qué pasa”. Cuando llegué, leí las bases y era sobre literatura erótica. Yo ni siquiera había leído ese tipo de literatura, pero ya estaba embarcada en ese proyecto, así que me puse a leer y a escribir. Quedé entre los diez finalistas del concurso. Ese fue el primer espejo que me devolvió que lo que estaba haciendo se podía encaminar hacia algo posible.

:: Cosas de escritora

Las viudas de los jueves no solo ganó el Premio Clarín de Novela, sino que se disparó hasta superar los 160.000 ejemplares vendidos, además de tener su versión cinematográfica. A partir tal éxito, y apuntalado por una agenda de lanzamientos isócrona (casi un título por año, desde 2007) Claudia Piñeiro es referente de la literatura argentina de proyección mundial, rol que trae aparejado también contestar una y otra vez curiosas –de tan insistentes–  preguntas de género.

¿Cómo vivís el tema del encasillamiento dentro de ‘lo femenino’?
Hay una escritora catalana que dice: “si nunca un periodista te preguntó si hacés literatura femenina, es porque no sos mujer, o no escribís”. Yo tengo las tres peores cosas de la literatura: soy mujer, escribo policiales y son best sellers. ¡Un compendio de problemas! (Risas) Pero creo que no hay que luchar contra eso, estoy convencida de lo que estoy haciendo y trato de hacerlo cada vez mejor. Yo no escribo para vender libros. Sucede que a la gente le interesó leer lo que he escrito hasta ahora. No aplico una fórmula especulativamente. Me preocupo por el lenguaje, por la composición de los personajes, por la prosa.

El manejo del registro y la composición de los personajes es, quizás, uno de los grandes atractivos de tus historias. ¿Cómo lo trabajás?
La novela, en algún punto, se hace más con los personajes que con la historia. Yo me formé, además de los talleres literarios, en guión con María Inés Andrés, una directora de televisión desde los inicios del medio. Ella nos preparaba como guionistas leyendo a cineastas franceses, viendo películas de Bergman. Era una preparación muy integral. Nos hacía componer todos los personajes realmente en tres dimensiones. Además, tengo mucha inquietud por pensar cómo hablan determinados personajes. No todos hablan de la misma manera porque no son los mismos. Estudié dramaturgia con Mauricio Kartun en la Escuela Dramática de Buenos Aires y él nos hacía hacer un ejercicio muy interesante: acostumbrarnos a salir, a cualquier lugar, con una libreta y anotar textualmente lo que dicen las personas que están alrededor. Porque cuando uno trata de escribir lo que los otros dicen lo racionaliza y lo arma sintácticamente con los modos propios. El hecho de anotar exactamente lo que dicen los otros, te prepara el oído para poder después trabajar el lenguaje.

Y luego de tanta formación, ¿No llegaste a un punto en que todo lo que vivías era literatura y estaba relacionado con lo que iba a aparecer a la hora de escribir?
Si, pasa. Cuando te ocurre algo malo pensás “no importa, esto en algún momento me servirá para escribir”, o si escuchás a alguien decir una genialidad: “esto me lo tengo que acordar”. Ese conjunto de pequeñas cosas que una va pensando todo el tiempo en qué texto las vas a meter se instala para siempre.

Anuncios

Un pensamiento en “CLAUDIA PIÑEIRO :: Sobre viudas y huérfanas

  1. Pingback: SEEING THE WORLD THROUGH BOOKS » Blog Archive » Claudia Pineiro–ALL YOURS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s